La incesante búsqueda de la autenticidad en el turismo siembra las semillas de su propia ruina

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Parece ser que cada semana se oyen más noticias sobre destinos por todo el mundo que terminan por prohibir o limitar el turismo con el objetivo de proteger sus preciados recursos. La ultima historia de este tipo tiene origen en Tailandia, donde tres islas han tenido que ser cerradas al turismo, con sombrillas, tiendas y restaurantes con fecha de derribo.

Personalmente, nunca antes había escuchado hablar de las islas de Koh Khai Nok, Koh Khai Nui y Koh Khai Na hasta esta semana. Cuando visité Tailandia hace 25 años como mochilero, las islas de moda para los que buscábamos una vía de escape a lo mundano y una buena fiesta eran Koh Pha Ngan y Koh Samui. Entiendo que con el tiempo, acabamos por destruir su encanto y, movidos por la incesante búsqueda de lo desconocido y los parajes vírgenes, nos pasamos a las siguientes islas que lucían grandes bosques de palmeras.

En Islandia por ejemplo, hace apenas unas semanas el gobierno ha tenido que restringir los alquileres Airbnb para proteger la integridad de sus residentes. Tan rápido está creciendo el turismo en el país, que ya se tiene previsto de llegar a los 1.6 millones de visitantes este año, lo que supone un 29 por ciento más que en el 2015. No te olvides de que Islandia es un país relativamente pequeño con tan sólo 332,529 habitantes.

Mientras que el turismo en este país tiene previsto crecer un 29 por ciento este año, los alquileres Airbnb en Islandia parece que han crecido un 124 por ciento en los últimos 12 meses. Este crecimiento es sí mismo una forma de contragolpe al turismo de masas, ya que cada vez más turistas viajan con la idea de encontrar experiencias auténticas que conecten con la cultura local. Por eso la nueva campaña global de Airbnb conocida como ‘un lugar en el que vivir ‘ a encontrado el punto de inflexion en esta demanda caracterizada por “el creciente descontento y decepción asociado con la oferta estandarizada del turismo de hoy en día”.

El problema es que lo que empezó cómo un contragolpe al turismo convencional, se está rápidamente convirtiendo en el nuevo turismo convencional: la propagación de extravagantes tiendas de café y cafeterias llenas de hippies internacionales o los museos y las gallerias a rebosar con turistas internacionales que buscan una selfie, con Botticelli sirviendo de poco más que un mero fondo de pantalla.

¿Y las personas que viven en estos lugares? Si duda están vaciando sus hogares para alquilarlos a turistas, llevándose consigo la misma autenticidad que buscamos al viajar.

En la Tragedia Griega esta situación se llama Hamartia. El término hace referencia al error fatal en que incurre el “héroe trágico” que siembra las semillas de su propia ruina. Creon era obstinado. Hamlet indeciso. Para el turismo es la búsqueda de lugares auténticos, puros y desconocidos por el propio turismo.

Se puede decir que hoy en día casi todos los destinos se promocionan siguiendo el mismo patrón, usando algún atractivo genérico que haga un llamamiento a la perfección. De esta forma no es casualidad que todos los destinos se promocionen como puros, naturales y ‘esperando a ser descubiertos’. Incluso el llamado turista responsable que trata de disuadirse de la corriente principal refuerza la misma historia dominante – ya que sus motivaciones se encuentran acentuadas por la misma búsqueda de lo auténtico y local.

La narrativa empieza a ser aburrida. “Las marcas que flagelan el buen gusto con sus artesanías auténticas a menudo usan un patrimonio fabricado con falsas narrativas para vender sus productos, y a la gente – cuando se dan cuenta – simplemente no les gusta” escribe Henrietta Thompson, editora de la revista Large y Wallpaper*, a lo que añade: “No se puede ser todo para todas las personas y tan pronto como se ve que se puede, puedes estar seguro de que el contragolpe te espera a la vuelta de la esquina listo para atacar”.

Desde Islandia a Tailandia o desde Berlin a las Baleares, el último ciclo de este contragolpe ya ha empezado su ataque. Se necesita urgentemente una nueva narrativa si queremos evitar que la industria se rebele contra sí misma destruyendo los mismos recursos de los que depende.

Sino nuestra historia se arriesga a terminar de la misma forma que las tragedias siempre terminan.

Este articulo ha sido publicado originariamente en el blog de la página web del World Travel Market y ha sido traducido por los editores de Travindy. 

Jeremy Smith
Jeremy Smithhttp://www.jmcsmith.com
Jeremy Smith is the editor and co-founder of Travindy. He is a writer and communications consultant working for a more responsible and sustainable tourism industry. He is the author of two books, writes a fortnightly blog on responsible tourism for World Travel Market, and provides consultancy to a wide range of companies and organisations, ranging from National Parks to individual hotels and tour operators.

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