Turismo sostenible y desarrollo rural

Turismo sostenible y desarrollo rural

El turismo rural en España está a punto de extinción. El medio rural no tiene porvenir, y por ende, este sector también morirá, siendo una actividad sin futuro ni identidad, relegando sus áreas naturales y alojamientos como meros espacios de descanso anclados en el olvido.

Hace unos meses publicábamos un artículo titulado “El Turismo Rural agoniza”, en el que hablábamos sobre el declive y abandono de las zonas rurales en España, y la creación de nuevos complejos rurales en los que no solo no se mantiene la identidad de la zona, sino que en ellos se impone la introducción de costumbres y tradiciones de otros territorios. El turismo rural, una práctica cada vez más generalizada en España, y propia de territorios que no superan los 2000 habitantes, engloba diferentes tipologías de turismo como por ejemplo el Turismo de Naturaleza, Agroturismo, Enoturismo, Ecoturismo o Turismo Geológico… 

Podríamos seguir con la lista de actividades propias de estos entornos. Pero, ¿existe realmente el turismo rural? ¿Ir a descansar unos días a una aldea para disfrutar del paisaje es turismo rural? Realmente, lo importante del turismo rural es que las actividades catalogadas como tal contribuyan al desarrollo socioeconómico del territorio que se visita, mientras que sus beneficios se reparten entre los actores que hacen posible que estos territorios permanezcan vivos. Se trata, simplemente, de hacer desarrollo rural a través del turismo.

El medio rural español siempre ha estado caracterizado por la diversificación de la economía tradicional. Las personas vivían de la agricultura, ganadería, apicultura y comercio, nunca apostando ni centrando sus esfuerzos en una sola actividad. Actualmente, el medio rural español sigue buscando esa diversificación, y el turismo es un buen apoyo para ello.

Evidentemente, hay territorios que pueden permitirse vivir todo el año del sector turístico, sin embargo, existen otros que, debido a su marcada estacionalidad, o a su bajo porcentaje de ocupación, deben buscar alternativas para seguir viviendo en el territorio. Cuando se da esta situación, la combinación del turismo rural con el mantenimiento de las actividades económicas tradicionales, entonces el turismo se convierte en un excelente complemento beneficioso para todos: por un lado, los anfitriones obtienen ingresos extras, mientras que por otro, los viajeros se convierten en habitantes de un lugar detenido en el tiempo. Durante su estancia, el visitante es habitante de ese espacio, compartiendo cultura y conocimientos con sus anfitriones.

Cada espacio rural debe tener su propia propuesta de valor puesto que cada aldea, valle, montaña o río es único, con su propia cultura, tradición o gastronomía. La cooperación y la unión son algunas de las características que han marcado el carácter de los habitantes del medio rural español, esa ayuda mutua en lucha por la supervivencia para salir adelante, sin rendirse.

La búsqueda de sinergias debe seguir siendo un punto clave, sobre todo en el desarrollo de una estrategia de Turismo Sostenible, lo que bien podría llamarse una red rural local. Esto quiere decir que todos los actores que hacen único a un territorio ya sean ganaderos, agricultores, apicultores, artesanos, hosteleros, hoteleros, guías, empresas de actividades, agencias de viaje, e incluso clientes, deben unirse para posicionar el mismo. De este modo, un guía o una empresa de actividades pueden llevar a sus clientes a visitar a un productor o artesano, que a su vez comprarán los productos, y se marcharán satisfechos. El alojamiento puede comprar productos de kilómetro 0, para beneficiar a sus vecinos, pero también para que sus clientes degusten y experimenten la zona en todo su esplendor…etc., y así, hasta cerrar el círculo. Todos se benefician de todos, y todos colaboran con todos.

Buscar el auténtico desarrollo sostenible como estrategia turística debe ser la prioridad de todas las personas, pero también de los territorios en su conjunto. Tenemos las herramientas suficientes para transformar nuestro entorno, y generar un espacio más justo, equilibrado y, sobre todo, sostenible. La creación de sinergias en el medio rural es básica, porque, por un lado, estamos creando productos atractivos, interesantes, experienciales y, sobre todo, con valores. Pero, por otro lado, estamos tejiendo una red con materiales resistentes, con el objetivo de ser inquebrantables. Luchemos entre todas las personas en contra de la extinción del turismo rural a base de la creación de numerosas redes rurales locales que ensalcen y rescaten nuestra preciada ruralidad.

Verónica Álvarez Cachafeiro
Verónica Álvarez Cachafeiro
Verónica Álvarez es profesional del Ecoturismo y Desarrollo Rural. Además, desarrolla talleres y actividades de Educación Ambiental, y tiene su propio proyecto de turismo activo / Ecoturismo en Asturias llamado Lláscara. Es especialista en interpretación del paisaje rural, siempre con el fin de potenciar el entorno y sus tradiciones.

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